Quizás, porque añoro un mundo más humano; quizás porque alguna vez quise en vano, que "alguien" respondiera genuinamente, la más absurda de mis preguntas; quizás porque a diario me topo con tantas historias dramáticas como personas me cruzo; quizás porque me reconforta ser parte de una expresión de alivio de aquellos a quienes, simplemente presto mis oídos para "escuchar" y mi corazón sin juicio, para reconocerme en ellos; quizás porque cargué el peso de decepcionar en reiteradas ocasiones, lo que se esperaba de mí; quizás porque, por un lapso CONSIDERABLE de tiempo pretendí ser infalible, ser "correcta", hacer lo que "debía hacer"; quizás porque muchas veces, cuando todos me aplaudían, mi "Yo Interno" pataleaba preguntándose: ¿Y ahora qué...?, ¿Cómo se "carga" esto?...
Así llegó el despertar a una verdad silente: descubrir lo ávido que andamos TODOS de "permitirnos SER", no como se espera que seamos, no como el tan aborrecible "deber ser", sino simplemente como podemos, como sentimos, como SOMOS: humanos, falibles. Y, un poco más allá, porque un día DECIDÍ hacer un "stop" en lo mío, para mirar en lo de quienes pregonaban saber las reglas, las normas, lo correcto, lo bueno, "LO QUE DEBE SER". Metafóricamente, fue reventar esa estrecha burbuja donde se nos encapsula y donde, con el trascurrir del tiempo y la alta velocidad a la que todo está evolucionando, cada vez cabemos menos, pero de dónde es tan difícil y arriesgado salir...
Sin duda fue una de las experiencias más liberadoras que haya vivido, ¿Por qué? ¡SIMPLE! Aunque la respuesta parezca elemental, a veces le pasamos por encima y no la vemos: descubrí y comprendí que nadie, Nadie, NADIE, tiene una vida perfecta, nadie tiene "la verdad", aunque paradójicamente TODOS la tenemos dentro, pero para sí mismos, no para el otro.... Más liberador resulta descubrir que, "REGALADO SALDRÍA CARO" que nos ofrecieran vivir la vida de esos, quienes alardean y predican con el ejemplo, apegándose lo más estrictamente posible a las reglas, creyendo ingenuamente que "semejante sacrificio" podría ser recompensado de alguna manera, habiendo pagado el alto precio de: jamás haberse atrevido a complacerSE a sí mismos, ignorando que la única regla irrompible, es "No seguir ciegamente" las reglas impuestas por una sociedad que tambalea... Y que tambalea sencillamente porque sobrarían dedos de las manos para contar cuántos a nuestro alrededor, si les dieran la oportunidad de volver a nacer y escoger una vida para vivir, elegirían la misma que han vivido hasta ahora.
Entónces me pregunto, ¿cómo tendría que ser MI VIDA para que, en ese caso hipotético, yo volviera a elegirla? Y como al menos conscientemente, eso es un imposible, y solo puedo vivir esta vida, entonces "DECIDO VIVIR", en grande, en mayúsculas, en negrita y subrayado. Sin reglas impuestas, sólo las propias; sin pretender complacer a otros, sólo a mi corazón; con la premisa de no dañar a otros, sin que eso implique castrarme; sin invadir los espacios ajenos, sólo respetando los míos; sin aspirar ser eximida en el examen final, sólo "CONSCIENTE" de que cada decisión, directa o indirecta, conlleva unas consecuencias que asumir; sin buscar el "tan anhelado" reconocimiento de la sociedad, sólo la propia satisfacción de haber seguido mi corazón, que en definitiva es el único que sabe el camino por transitar, ese que es fiel con mi legítimo sentir, un camino que no es: NI BUENO-NI MALO.... Sólo ES.
Un camino, que seguramente a juicio de algunos será equivocado, a juicio de otros será perfecto y al resto ni siquiera les interesara, por lo tanto, escucha tu corazón, siéntelo y síguelo, no siempre será un camino de rosas, pero siempre habrá sido "TU" camino. Elegir, decidir, SIEMPRE lleva implícito el riesgo de acertar o fallar, sea que decidas tú o que otro lo haga por ti, entónces, ante tal escenario, ¿por qué hacerlo como "otros" creen?. Por otra parte, juzgar de "BUENO" o "MALO" siempre depende del observador, calificamos de "MALO" generalmente aquello que no resultó como esperabamos y que seguramente implica dolor y tristeza, pero justamente ahí, en el dolor, en la tristeza y en las caídas es donde se nos presentan las más grandes oportunidades de crecer, reinventarnos, redescubrirnos y evolucionar. Entónces, ¿es realmente "MALO"?, tal vez duro, difícil, incomprensible, pero siempre "caer" nos ofrece todo un abanico de posibilidades, el arte está en encontrarlas y usar "eso que no se puede cambiar" en favor de nuestro crecimiento y evolución.
Así nace este espacio, expresión de un alma que HOY, rompe una burbuja para salir irremediablemente a otra, sólo que de un diámetro mayor y así poder seguir siguiendo al corazón, un espacio al que conoceremos como: NI BUENO-NI MALO, sólo ES. A través de él pretendo complacerme, expresarme, comunicarme, convertir un "sentir" en letras, aportar a aquellos que estén abiertos a recibir, inspirar una reflexión que conlleve a un movimiento y más ambiciosamente, tocar algún corazón.
Bienvenidos a: NI BUENO-NI MALO, sólo ES...
Vanessa Díaz
Twitter: @vanessa_1312
Facebook: Ni bueno Ni malo
e-mail: nibuenonimalo.es@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario